Entre abril y mayo de 2016 presos en huelga se cruzaron de brazos en sus talleres correccionales, alterando el funcionamiento de siete cárceles en el estado de Texas (USA).   El 2 de mayo se anunció que la huelga había conseguido sus objetivos a corto plazo, a pesar del silencio de los medios y las represalias iniciales: la administración penitenciaria ha pasado a tomar en cuenta quejas que hasta ahora había ignorado sistemáticamente. Así, hay un buen precedente para los presos del resto del país y, por tanto, para la huelga general en prisiones yanquis convocada para el 9 de septiembre de este año.

Estas huelgas están siendo organizadas por asociaciones y  sindicatos de presos. Sí, en Estados Unidos hay sindicatos de presos: a partir de movimientos contra la explotación laboral en prisión, como el Free Alabama Movement, se ha pasado a una coordinadora que se presenta expresamente como sindicato, el Comité para la Organización de los Trabajadores Encarcelados (IWOC) de Trabajadores Industriales del Mundo (IWW). La puesta en marcha de un sindicato de este tipo ha sido prohibida por el Tribunal Supremo del país -desde 1977, ante los conatos de organización desde el movimiento Pantera Negra-, y es en los últimos diez años cuando se ha comenzado a intentar esquivar tal prohibición.

La idea de un sindicato de personas presas puede producir extrañeza, y no sólo en quienes desde la ideología de la venganza no reconocen ningún derecho para los presos, laboral o no; aunque en Estados Unidos -y en España– presas y presos trabajen, y trabajen produciendo mercancías y servicios, hay cosas en su condición cuya denuncia puede parecer más urgente que la defensa de sus derechos laborales, y una organización sindical puede dejar fuera a la persona presa que no esté dispuesta a trabajar para sus verdugos. En este espacio se presentan, para conocimiento ciberpúblico, las razones por las que los grupos y sindicatos mencionados no lo ven así.

1. La cárcel, vía libre para la esclavitud laboral

Llamar “esclavitud” al trabajo en prisiones no es sólo una forma de hablar; como recuerdan en IWOC, la Decimotercera Enmienda de la Constitución prohíbe la esclavitud “excepto como castigo por un crimen”, y es en base a esa licencia como se ha constituido en Estados Unidos un complejo industrial – carcelario que obtiene enormes beneficios todos los años a costa de trabajo no pagado, o pagado con salarios de perra gorda.

En castellano se pueden conseguir los libros de Angela Davis en los que se explica cómo los propietarios de esclavos en el Sur de Estados Unidos salieron ganando con la prohibición de la esclavitud; se les ofreció sustituir la mano de mano esclava por presos alquilados, que les costaban menos -no había que alojarlos o mantenerlos- y por tanto, les rendían mas. Con los años, este aprovechamiento se ha generalizado a toda la economía yanqui: los dos millones y medio de personas encarcelados en todo el país, privados por ley de derechos laborales, se han convertido en una enorme remesa de mano de obra esclava a disposición de las empresas y de las instituciones estatales que negocian con ella.

Desde este enfoque, defender los derechos laborales de los presos -defender que los presos lleguen a tener derechos laborales- significa combatir una isla o archipiélago de esclavitud -el sistema penitenciario-, del que se alimenta el resto del capitalismo estadounidense.

2. Trabajo esclavo: un chollo al que convertir en talón de Aquiles

En el siglo veintiuno, una de las primeras iniciativas en este sentido es el Movimiento Alabama Libre (Free Alabama Movement – FAM). Su manifiesto estratégico se titula Let the crops rot in the fields (“Dejad que se pudran las plantaciones”) y ya en el título enlaza la situación de las cárceles con la lucha contra la esclavitud. Igual que los esclavos preferían rebelarse cuando la cosecha estaba a punto de recogerse -para que el patrón perdiese toda su inversión del año-, el Movimiento Alabama Libre recomienda a quienes sufren la explotación en adoptar ese punto de vista y producir el máximo daño a los beneficios de quienes les utilizan como esclavos. Alabama Libre ha conseguido presentarse  por internet en los siguientes términos:

Quienes somos – El Movimiento Alabama Libre (Free Alabama Movement – FAM) es una organización de base fundada por personas encarceladas en el estado de Alabama que apoya las protestas pacíficas y noviolentas por los derechos humanos y civiles llevadas a cabo por varones y mujeres (y niños y niñas) que estén en cárceles de Alabama y de cualquier otro lugar de los Estados Unidos de América.

Estrategia – El Movimiento Alabama Libre ha elegido la estrategia de protesta pacífica y noviolenta de los brazos caídos – paros laborales para combatir al multimillonario complejo industrial de prisiones que encarcela a más de dos millones de personas con el único propósito de explotarlas mediante trabajo gratis, prisiones privatizadas, fianzas exorbitantes y demás… Las fiscalías, los equipos de libertad condicional, los parlamentos y los así llamados grupos de defensores de víctimas y las organizaciones de empresarios le dicen a la gente que la razón por la que no podemos lograr nuestra libertad es que somos violentos; bien, decirle al Estado que no queremos ser forzados a décadas de trabajo gratuito, que no queremos ser explotados, maltratados, violados y golpeados en nombre de la redención, son cosas que no tienen que ver con la violencia.

Acciones – Desde el 1 de enero de 2014, FAM organiza “parones”, paros laborales noviolentos en instalaciones correccionales, donde más de 2.300 personas se han comprometido en protestas pacíficas y noviolentas por los derechos humanos y civiles. Al correrse la voz a otras prisiones, una semana después del primer paro más de 4.500 personas encarceladas en la administración penitenciaria se unieron a la protesta…

La administración penitenciaria, que oculta millones en trabajo oculto y jornales no pagados, ha sido denunciada como una ciénaga de condiciones de vida inhumanas, de ausencia de oportunidades de educación y rehabilitación, de tasas históricamente desproporcionadas de negros y jóvenes encarcelados, mediante vídeos filmados clandestinamente que se han difundido en la página web, el perfil de facebook y el canal de youtube de FAM.

FAM se ha unido al Movimiento Mississippi Libre, llegando a representar a alrededor de 53.000 mujeres y varones en prisión. Nuestra meta es unir a los dos millones y medio de personas que están presas en los Estados Unidos.

Fracaso del Complejo Industrial Carcelario – En lugar de ser un lugar para la redención, la administración penitenciaria se ha convertido en un sistema de capitalismo donde miles de pobres, sin formación ni derechos, se ven forzados a trabajar para mantener un multimillonario complejo industrial carcelario… que incluye trabajo esclavo en la prisión, tasas crecientes para llamadas de teléfono, fianzas impuestas a personas sin ingresos, copagos y un largo etcétera,… El de Alabama es el sistema carcelario estadounidense más masificado, infradotado y carente de fondos, con más de 30.000 personas empaquetadas en un espacio diseñado para albergar a 13.500.

Estas prisiones sufren de plagas de gusanos, de cucarachas, de enfermedades como el sida, la hepatitis y otras. Gente sometida a estas condiciones ha sido obligada a vivir, trabajar y producir un valor de miles de millones de dólares a través de fianzas, trabajo en talleres y tasas, mientras no tienen ningún control sobre cuándo se producirá su puesta en libertad.

Nuestro trabajo en prisión es auténtica esclavitud – Cada semana, aproximadamente diez mil varones y mujeres empleados por la administración penitenciaria se ven forzados a trabajar gratis -los pocos que cobran un salario reciben entre 0,17 y 0,71 céntimos a la hora en jornales de 10 y 12 horas, pero quienes cobran son sólo un 10 % del total.

Los empleos en las prisiones de Alabama incluyen la preparación de alimentos, la lavandería, el mantenimiento de instalaciones, el montaje de muebles, la fabricación de matrículas, labores de reciclaje, empaquetamiento, mudanzas, cuidado de cultivos y de ganado, mantenimiento de carreteras, y muchas más cosas.

FAM exige un cambio en todas estas condiciones y en las leyes que permiten esto y más, y hace un llamamiento a familiares, amigos, amantes y apoyos de las personas encarceladas para que nos apoyen en poner fin al encarcelamiento masivo y esclavista tanto en Alabama como en el resto de los Estados Unidos.

En su propuesta estratégica, Alabama Libre justifica así su apuesta por tomar la explotación laboral como objetivo principal o como talón de Aquiles: Para decidir cuál es la mejor estrategia con la que poner en un brete a la encarcelación de masas y a las cárceles de esclavos, es esencial tomar perspectiva y contemplar el sistema como un todo. Hemos de identificar las causas de fondo por las que el sistema funciona y el sistema existe. Una vez hayamos identificado los cimientos del sistema podremos empezar a ver por qué las tácticas y estrategias del pasado no han funcionado y no traerán ningún cambio decisivo. Será entonces cuando estemos en condiciones de desarrollar una estrategia nueva que ataque al núcleo del sistema.

Como la trata de esclavos que nos viene a la cabeza cuando se habla de esclavitud, la encarcelación de masas es, en esencia, un sistema económico que emplea a los seres humanos como sus engranajes. Por ello, nuestro enfoque ha de basarse en factores económicos y debe centrarse en los factores de producción – las personas obligadas a este trabajo esclavo.  

Tras cuarenta años de encarcelamientos a ritmo acelerado, la encarcelación de masas parece estar alcanzando ahora un crescendo. Esto viene estimulado por diversos factores: podemos contar el racismo, el capitalismo, el empleo desregulado y el deseo, con motivación política, de emplear en la construcción de prisiones a una masa, electoralmente valiosa, de ciudadanos blancos de áreas agrícolas empobrecidos por las revoluciones industriales y la deslocalización de empleos hacia países como China. India o Indonesia. Una vez que las prisiones han sido construidas, el gobierno fabrica una “guerra contra las drogas”, diseñada para llenar las cárceles con negros, hispanos y blancos pobres, desempleados desde las reestructuraciones económicas de los primeros años setenta, y que eran considerados una carga capaz de desbordar los servicios sociales, competidores no deseados por puestos de trabajo limitados y los candidatos ideales para empresas que necesitan una gran reserva de trabajadores bajo las condiciones de una nueva esclavitud.

… Esto significa que estamos trabajando contra un sistema que pone millones de dólares en manos de hombres y mujeres de negocios que son los modernos tratantes de esclavos. Y al igual que cualquier negocio, su interés se centra en la cuenta de resultados. Desde este punto de vista, debemos organizar paros laborales en las cárceles al servicio de sectores económicos que dependan de mano de obra esclava. El impacto de un paro laboral será inmediato y significativo, con el apagón de la actividad y el desplome de los beneficios.

… No hay que olvidar los datos de que en la industria carcelaria se fabrican más cosas que matrículas para automóviles: de ahí salen equipos militares, alimentos, productos de minería, productos reciclados, servicios de atención telefónica, piezas de automóvil, servicios de limpieza, trabajos de imprenta…

Nuestra experiencia nos muestra que esta línea de ataque es más efectiva que la combinación de huelgas de hambre,  envío de cartas y marchas…  Las huelgas de brazos caídos golpean al sistema económico como un todo y en sus bolsillos, forzando a la negociación a quienes manejan el cotarro de las prisiones.

3. Anarquismo dictado por las circunstancias: sindicatos de personas presas

El objeto de esa negociación no es una cuestión de sueldos, como en la rutina de los sindicatos oficiales; la situación de los presos pone sobre la mesa problemas más candentes y, por otro lado, no se trata de confortar el encierro con paguitas, sino de usar la condición de trabajador esclavo como palanca. La huelga en Texas citada al principio tenía que ver con exigencias de derechos elementales:  partiendo de una situación en la que 143.000 presos trabajan por un salario de cero dólares y generan así beneficios millonarios, los presos en huelga exigían seguro médico, computo del trabajo realizado para la reducción de condena, mejora de condiciones de vida -se documentó una ola de muertes por falta de aire acondicionado– y un alto a los abusos sexuales.  Si la huelga ha obtenido el éxito a corto plazo del que se informa, lo ha sido al coste de un período durante el que los problemas combatidos se han agravado para quienes se unieron a la huelga, bajo la forma de sanciones de aislamiento.

Una cosa es plantearse golpear las raíces económicas del sistema y otra debe ser hacerlo. Una cosa es que la cosa cale entre algunas o muchas personas presas  y otra debe ser que estas unan sus fuerzas. Es por eso que los Trabajadores Industriales del Mundo, que cuentan entre sus militantes con muchas personas sensibilizadas con la cuestión, han impulsado desde 2014 el Comité para la Organización de los Trabajadores Encarcelados (Incarcerated Workers Organining Committee, IWOC). Según cuenta en una entrevista uno de sus portavoces:

Los elementos de un sindicato de presos estaban claros cuando Len Wood, el autor de ‘Prison Slavery’, nos orientó hacia el apoyo para el Movimiento Alabama Libre. Nuestro amigo Lorenzo Kom’Boa Ervin, un prisionero político liberado, Pantera Negra y fundador de la Black Autonomy Federation, detalló los beneficios de un enfoque hacia lo sindical. Pero ha faltado apoyo externo para estas campañas. Formamos el IWOC para cubrir esta necesidad.

La posición de este portavoz es la de que formar parte de una organización más amplia es más fructifero que construirse sólo como movimiento autónomo de presos:  Los IWW tienen una gran afiliación, recursos puestos a punto, una historia conocida de organización militante para la gente de clase obrera. Las exigencias y necesidades de presos en lucha varían ampliamente de un estado a otro y dependen de su clasificación penitenciaría. Con la creación de una organización, en lugar de la mera reacción a situaciones individuales, nos hacemos capaces de mejorar las prácticas, entender las diferencias entre diferentes luchas y proporcionar apoyo fiable. En vez de reaccionar a situaciones creadas por las instituciones o que explotan espontáneamente, ayudamos a los presos a crear situaciones en las que dispongan de un mayor abanico de tácticas y exigencias. 

… Esto puede incluir negociaciones para soluciones parciales o “reformas”, pero siempre con la esperanza de que hagan probable el fortalecimiento de los presos, no su pacificación. La gente presa vive bajo situaciones de privación duras, que hacen de la vida diaria algo muy difícil. Si no tienen que esforzarse y meterse en líos por cosas como la alimentación o la higiene básica, estarán en mejor posición para luchar por su libertad… La reforma está en camino, IWOC actúa para que la reforma refleje las prioridades y los tiempos de los presos y de las comunidades de las que proceden, no las de la clase dominante.

Esencialmente, cuando hablamos de enlazar las cuestiones de la prisión con las cuestiones del trabajo estamos hablando sobre la necesidad de construir un movimiento de clase trabajadora masivo… (y con esto) dar una razón a la clase trabajadora para preocuparse por los presos y así ampliar la unión de grupos de población en torno a metas comunes.

Lo bueno de esto es la posibilidad –si crecemos también como movimiento de masas en el exterior- de avanzar significativamente hacia la abolición del sistema de prisiones… Más aún, la petición de mejoras como un salario mínimo, comida de calidad, acceso a cuidados de salud reales, educación y programas de reinserción, etc., suponen aumentar la inversión social en prisiones hasta un extremo en que es improbable que el estado pueda cubrirla, especialmente en esta era de recortes en los presupuestos.

Puede decirse que en este punto el portavoz del IWOC toma el hilo del argumento de ‘Dejad que se pudran las plantaciones’: si la acción sindical llevase a que el complejo carcelario industrial se viera en la obligación de financiar unas condiciones dignas a las personas que trabajan para él, no sólo se perderían los beneficios del trabajo gratuito en condiciones míseras, sino que la administración, en un mundo donde los recortes de gasto público crecen y crecen, no tendría con qué pagarlo. Con lo cual se plantearía a la luz pública la pregunta: ¿para qué sirve la administración?

Realmente creemos que la prisión es el pegamento que mantiene unido todo este retorcido castillo en el aire y nos excita ver lo que ocurre cuando alguien lo derrite. Cuando se reclaman cosas como “comida comestible”, “que dejen de torturarnos” o “no ser vuestros esclavos nunca más” realmente se está poniendo un palo en las ruedas de las frágiles justificaciones del gobierno democrático de Estados Unidos. La gente liberal y los políticos frecuentemente rechazan la insinuación de que la esclavitud continua existiendo en las prisiones de Estados Unidos, pero cuando las prisiones entran en crisis porque los presos deciden definitivamente no aguantar más, ellos han de mirar más de cerca y enfrentarse a la verdad. Como en cualquier otro escenario de lucha, hay aquí intentos reformistas para tratar de aplacar la crisis, y muchos presos se subirán al carro de esas reformas mientras otros continúan luchando por su libertad. La diferencia en este caso está en que las prisiones no pueden salir adelante sin esclavitud y tortura, de manera que las reformas más elementales pueden elevar los gastos corrientes hasta su techo y hacen que la crisis continúe.

4. Oportunidades y dificultades

En ‘Dejad que se pudran las plantaciones’ y en otras de sus publicaciones, el Movimiento Alabama Libre deja claro que la vinculación entre las lucha tras las muros y la vida fuera de ellos para “derretir el pegamento del sistema” no exige de complicados análisis. La vinculación con el complejo industrial penitenciario de empresas con las que la gente de a pie  tiene un trato cotidiano es tan estrecha que, según el movimiento, bastaría con el boicot a esas empresas para unirse a la lucha haciendo caer las fichas del dominó. Llaman la atención sobre ello con el lema ‘Ronald Mc Donald es un capataz de esclavos con traje de payaso’, pues, en efecto, han elegido por el momento los Mc Donalds como blanco capaz de cuestionar los beneficios del complejo carcelario – industrial; pero también podrían elegir dentro de una larga lista a empresas como WalMart, Victoria Secret, AT&T, Wells Fargo Banks, Wendy’s…

Lo difícil es concretar esa respuesta, y es ahí donde IWOC ve la ventaja de la estructura sindical. Si en general un ataque económico no es algo que se pueda improvisar, menos puede serlo con la participación de gente bajo una custodia tan estrecha como la de la cárcel. De ahí la conveniencia no sólo de objetivos sindicales, sino de organización sindical que pueda romper con el aislamiento. En la entrevista, el portavoz de IWOC detalla las dificultades que aconsejan el respaldo de una estructura de activismo sólido y con orientación táctica y estratégica:  Inscribirse en un sindicato, o en cualquier organización que no sea una secta religiosa, supone ser inscrito en una lista de presos peligrosos, lo que puede traer problemas con el grado de clasificación penitenciaria o con las opciones de libertad provisional. Por esta razón el IWOC no tiene afiliados con carnet como un sindicato tradicional. Muchas de las rutinas orgánicas del IWW no son aplicables en estas circunstancias, pero estamos aprendiendo a trabajar en ellas… El consejo habitual para la gente presa es que agache la cabeza y deje pasar el tiempo, o bien que se salga con la suya siempre que sea posible, pague quien pague el precio. Las represalias son múltiples, desde el acoso moral hasta el aislamiento y las palizas o el abuso de la tortura.

Nosotros difundimos noticias de levantamientos e incidentes de resistencia y estamos siempre intentando conectar a unos presos con otros para que ellos puedan fortalecerse mutuamente. … normalmente no hacemos nada más que abrir canales de comunicación entre los presos, y sólo en ocasiones intervenimos respecto a la estrategia. Tenemos que hacer cosas como redactar comunicados de prensa y tomar decisiones cuando el tiempo no permite no comunicarse con la gente de dentro, pero intentamos asegurarnos de que nuestras declaraciones y decisiones sean fieles a las palabras que hemos escuchado de los presos, y no a nuestros sentimientos o pensamientos personales.

Casi todas las interacciones ocurren por la anticuada vía del correo ordinario. Es una tarea lenta y cansina. Una conversación que en persona ocuparía tan sólo unos minutos, puede ocupar semanas de esta manera. Es útil que algunos de los nuestros que están dentro tengan concedido un tiempo para la comunicación telefónica.

En una de sus octavillas, IWOC presenta la lucha sindical desde la prisión como una alternativa novedosa y poderosa a los medios que suelen ofrecerse a los presos para luchar por sus derechos -“No puede cambiar esta situación presentando escritos de queja que no funcionan … o a través de  tribunales que están claramente en contra de usted … o a través de peticiones a los legisladores que no se preocupan por usted porque no vota… o a través de huelgas de hambre contra funcionarios de prisión que desean que usted muera… o a través de cartas a los periódicos que han ignorado esta situación durante décadas… Esto es lo que pasa si no te afilias  a los Trabajadores Industriales del Mundo. – Vamos a ver lo que sucede cuando sí lo haces. -La afiliación de las personas presas es gratis. ¡Únete ya!”. – Ahora bien, el testimonio del portavoz de IWOC deja claro que la nueva alternativa, para implantarse y articularse, habrá de enfrentarse a las mismas ásperas realidades con las que ha chocado y choca el movimiento viejo: por muy talón de Aquiles que sea el trabajo esclavo, está calzado con el deprimente metal de barrotes y miseria.

El equipo de apoyo exterior es muy pequeño en la actualidad, así que es un desafío constante mantener las cosas en marcha, aunque la gente que estamos implicados en ello pongamos mucha, mucha dedicación… Es una tarea emocionalmente dura. Muchos que leen cartas de prisioneros que han sido torturados las cierran y nunca vuelven. Las cifras de la Asociación Americana de Abogados de hace unos años nos muestran que el 98 % de los presos están encarcelados sin juicio. No hay justicia en la prisión, y sí mucha miseria. Es duro como el infierno mantener la perspectiva de la acción colectiva sin ser un robot y dedicarse  a responder a cada carta cuando el 80% de ellas pueden romper tu corazón o hacer arder tu cerebro.

5. A por la huelga general en prisiones USA: 9 de septiembre

A día de hoy, las iniciativas de dentro y de fuera de la prisión han dado para la convocatoria de una huelga general convocada en las prisiones de Estados Unidos para el 9 de septiembre de 2016 a la que ya se está apoyando desde el Comité Ejecutivo de IWW:

Dado que el Movimiento Alabama Libre, el Movimiento Virginia Libre y otros movimientos revolucionarios de personas presas han convocado una Huelga General de Brazos Caídos en los talleres de las prisiones para el 9 de septiembre de 2016, y dado que los miembros de la IWW en prisión y sus aliados están a la vanguardia de la lucha contra el sistema penitenciario desde el interior, Trabajadores Industriales del Mundo – IWW prestan su apoyo a este paro y consideran un deber de las organizaciones de la clase obrera como la IWW el apoyar la lucha de los trabajadores presos. 

Hacemos un llamamiento a otros sindicatos y organizaciones de la clase obrera revolucionaria para ofrecer su apoyo y solidaridad a esta importante causa. Pedimos a las secciones de IWW que planifiquen acciones para el 9 de septiembre, pongan en marcha grupos de apoyo o hagan donaciones al Comité para la Organización de los Trabajadores Encarcelados – IWOC.

Más información en www.alasbarricadas.org

Las fuentes principales de textos, enlaces e ilustraciones para esta recopilación son:

https://iwoc.noblogs.org/

https://supportprisonerresistance.noblogs.org/

https://freealabamamovement.wordpress.com/