La Policía de EEUU ha matado a 509 personas en lo que va de 2016

policia-eeuu-800x445-300x167La policía en Estados Unidos mató a 509 personas por disparos en lo que va de 2016, según un informe publicado este sábado por The Washington Post.

La policía en Estados Unidos mató a 509 personas por disparos en lo que va de 2016, según un informe publicado este sábado por The Washington Post.

El material destaca que entre las víctimas reportadas, 124 personas padecían de enfermedades mentales, y de la cifra total de muertos a causa de la fuerza pública, 484 eran hombres y 25 mujeres.

El periódico estructuró el informe a partir de una base de datos, notas informativas, medios sociales y otras fuentes consultadas.

El siete por ciento de los fallecidos (35) fueron baleados por la policía estando desarmados.

También destaca que 204 de las muertes se produjeron en personas de 30 a 44 años (40 por ciento), y 165 en ciudadanos que sus edades oscilaban entre los 18 y los 29 años.
(Por LibreRed)
Estados Unidos / Celulares como autodefensa: grabaron en directo los asesinatos de ciudadanos negros

1467998157_018457_1467999900_noticia_normal-620x400Las imágenes grabadas con móviles y difundidas en las redes sociales ponen en una posición más igualitaria a víctimas y agresores ante los tribunales

La revolución tecnológica que documenta el abuso y eleva la ira

Las imágenes grabadas con móviles y difundidas en las redes sociales ponen en una posición más igualitaria a víctimas y agresores ante los tribunales

9 julio 2016.-Los testigos de cualquier crimen o suceso suelen ser mucho menos fiables de lo que nos han contado las películas. Pero las innovaciones tecnológicas que se han ido colando en nuestros bolsos y bolsillos se han convertido en testigos mucho más confiables. Aunque en lo que va de año en Estados Unidos 509 personas han muerto por disparos de policías de servicio, según el minucioso recuento que hace el Washington Post, dos de los últimos casos han cobrado una relevancia mundial.

Cualquiera de nosotros ha podido ver lo que ocurrió en Baton Rouge y en Saint Paul porque alguien que estaba allí mismo lo grabó con su teléfono y lo difundió en ese inmenso escaparate global que pueden llegar a ser las redes sociales. Ya no es solo la palabra de la víctima contra la de su agresor. O testigos que mezclan detalles o creen que vieron algo que en realidad jamás ocurrió. Las imágenes y el sonido grabados allí mismo quizá no ofrecen la versión completa ni la verdad absoluta pero, si son en bruto, sin manipulaciones, muestran una parte de la historia sin alterar. Y eso es bueno para todos. Para el que acusa, para el que se defiende y para todo el que lo observa con interés.

El vídeo de Saint Paul es aún más extraordinario porque la principal testigo, la novia de la víctima, tuvo la sangre fría suficiente para convertirnos a todos en testigos privilegiados de la parte final de un episodio dramático que empezó cuando un policía dio el alto a un conductor negro. Tras los tiros, ella encendió su teléfono, entró en Facebook e hizo una conexión en directo para ofrecer, sin intermediarios, su versión de lo que acababa de ocurrir. Grabó 10 minutos. En pocas horas millones de personas en todo el mundo habían visto y oído su potente testimonio, cómo agonizaba su marido, con se dirigía todo respeto –“sí, señor”— a un nervioso policía que maldecía –“joder, joder”— y le exigía que dejara las manos a la vista. Cada uno de los espectadores tenía material para empezar a forjarse un juicio de lo que allí ocurrió, aunque será un juez quien decida.

El vídeo de la señora Reynolds llegó en un momento en que los ánimos ya estaban calientes. La víspera, un policía que con un compañero mantenía inmovilizado a un hombre a las puertas de una tienda en Baton Rouge echó mano de su pistola, la acercó a la cabeza del arrestado y apretó el gatillo. Quien estaba allí y tuvo el reflejo de buscar la cámara del móvil y pulsar la tecla de grabar dio un respingo y la imagen desapareció. El testimonio se viralizó en pocas horas y al día siguiente, otro vídeo desde otro ángulo ampliaba la información.

El movimiento de protesta por la brutalidad policial contra los negros en Estados Unidos ha significado que cada vez más policías en EEUU lleven una cámara adosada al uniforme. Las llevaban 35 de los agentes implicados en tiroteos mortales a civiles este año.

Los jueces determinarán la verdad judicial en cada caso, pero las víctimas y sus agresores llegarán ante el tribunal en una posición menos desigual que antes de que las cámaras de los móviles y las redes sociales nos trasladarán a cada uno de nosotros al lugar de los hechos para ver y oír lo sucedido. Este interesante fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos. Ocurre en Siria, en México, en Palestina… y en España.

Dos nuevas muertes de negros a manos de la policía reavivan las protestas en Estados Unidos
Obama: “Todos los estadounidenses debemos estar profundamente preocupados”

1467883449_087164_95684900_fotograma_5La violenta muerte de dos hombres negros a manos de la policía en tan solo dos días en Estados Unidos, grabadas con teléfonos móviles, ha encendido nuevas protestas y agravado la herida racial del país y la desconfianza de las minorías hacia las fuerzas policiales. Philando Castile y Alton Sterling han dejado este mundo para entrar a formar parte de una estadística maldita que logró sacudir la conciencia nacional a raíz del llamado caso Ferguson, hace dos años en Misuri, un incidente que provocó indignación y fuertes altercados.

Castile, un afroamericano de 32 años de Falcon Heights (Minnesota), falleció la noche del miércoles abatido por los disparos efectuados por un agente de policía que lo había detenido porque su vehículo tenía un faro trasero roto. En el vídeo, que su novia transmitió en directo, se le ve agonizar mientras el policía sigue apuntando su pistola y la mujer relata su versión de los hechos. El día antes, Alton Sterling, un hombre de 37 años que vendía CDs delante de un supermercado en Baton Rouge, Luisiana, murió a manos de dos agentes que le dispararon cuando ya había sido reducido.

El gobernador de Minnesota afirma que hay un poso racista en la muerte, que todo hubiese sucedido de un modo distinto “si fueran blancos”

El gobernador de Minnesota, Mark Dayton llamó al jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Dennis McDonough, para solicitarle que el Departamento de Justicia abra “de inmediato” una “investigación federal independiente” sobre la muerte de Castile, tal como ha hecho también en el caso de Sterling. El agente implicado, cuya identidad no se ha revelado, ha sido suspendido de empleo pero no de sueldo mientras se investiga el incidente, según el jefe de la policía de St. Anthony, Jon Mangseth.

Estremece en el vídeo la serenidad, real o fruto del shock, con que la mujer se queja de lo que está ocurriendo ante un policía que sí está fuera de sí. “¡Joder! Le dije que no buscara nada, le dije que mantuviera la cabeza alta”, grita el agente. La mujer replica con calma: “Le dijo que le diera su carnet de identidad y su licencia de conducir, señor”, y continúa “Dios mío, no me digas que mi novio ha muerto, no me digas que se ha ido así…”. El agente, que no baja la pistola en todo el tiempo, le insiste en que “mantenga las manos donde las tiene”. “Lo haré señor”, dice ella y, ya cerca del sollozo, repite: “No me diga que ha hecho esto, señor, le ha disparado cuatro balas, y él estaba buscando su carnet y su licencia de conducir”. Su hija pequeña presencia la escena desde el asiento trasero. El gobernador Dayton admitió ante la prensa por la tarde que veía un sesgo racista en el caso y que sentía que “hubiese acabo de un modo distinto si hubiesen sido blancos”.

En Estados Unidos, de la misma forma en que se recomienda llevar GPS o rueda de repuesto, hay un consejo habitual en el caso de que a uno le pare la policía en la carretera: jamás meta las manos en la guantera o en el bolsillo hasta que le den permiso explícito, jamás salga del coche si no se le ha pedido y deje las manos visibles en el volante o el salpicadero en todo momento. Porque en el país más rico del mundo, y también una de las sociedades desarrolladas más violentas, un policía nervioso puede convertirse en un problema muy serio. La proliferación de armas hace que muchos policías argumenten el miedo a morir en lo que podrían ser inspecciones rutinarias. Castile llevaba un arma en el coche (tenía el reglamentario y se lo avisó, según su novia).

El periódico The Guardian lleva un recuento de las personas muertas a manos de la policía en Estados Unidos en 2016: esta madrugada la cifra pasó de 560 a 561. La inmensa mayoría de los miembros de esta lista eran afroamericanos o latinos. En 2015, el rotativo contó 1.146, la abrumadora mayoría eran negros. Estas muertes han dado nombre y fuerza al movimiento Las vidas negras importan (Black lives matters), los sucesos de esta semana lo ponen en tela de juicio.

“Todos los americanos debemos estar profundamente preocupados” por lo sucedido en Luisiana y Minesota, dijo el presidente, Barack Obama, en su cuenta de Facebook, y lamentó que estas tragedias se han visto “demasiadas veces”. “Independientemente de los resultados de estas investigaciones, lo que está claro es que estos disparos mortales no son incidentes aislados, sino una muestra de los retos de nuestro sistema de justicia penal, de las disparidades raciales”, recalcó.

Obama dejará la presidencia en noviembre sin resolver el problema de las armas de fuego y frecuencia de los abusos policiales en el país, dos problemas con los que se encontrará también el futuro inquilino de la Casa Blanca, se llame Hillary Clinton o se llame Donald Trump.

La desconfianza entre la comunidad negra y las fuerzas policiales es una vieja lacra de Estados Unidos, un problema no resuelto en el trauma racial de este país, pero la revolución digital, los teléfonos con cámara que pueden difundir las historias globalmente y al instante, han hecho visibles los problemas a los ojos de todo el mundo.
(Por Resumen Latinoamericano)

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