Malcolm X: El legado del ‘negro príncipe’

El 21 de febrero se cumplieron 50 años del asesinato de Malcolm X, un referente ideológico para millones de personas alrededor del mundo. Su influencia no solamente fue importante en temas políticos, sino también en diversas disciplinas culturales y artísticas.

Malcolm X ha sido y continúa siendo un referente político para millones de personas alrededor del mundo. Su lucha sin contemplaciones contra el racismo, su mensaje claro y contundente, han servido de inspiración a varias generaciones de personas, sobre todo negras, que han querido cambiar el mundo.

El 21 de febrero se cumplen 50 años de su asesinato en el Auduborn Ballroom de Nueva York. Durante estas cinco décadas, la influencia del “luminoso príncipe negro” -tal y como lo definió el actor, director, poeta y amigo Ossie Davis- ha continuado de forma constante, pero no sólo en términos estrictamente políticos, sino también en diversas disciplinas culturales y artísticas.

De hecho, la relación entre Malcolm X y diversas expresiones culturales tenía un objetivo político claro: cambiar la percepción que las personas negras tenían de sí mismas. Malcolm ya se ocupó de eso en reuniones con escritores, animándoles a reinventar en sus obras la visión cultural y la identidad que la gente negra tenía. Al parecer de Malcolm X, la cultura tenía un gran poder transformador, sin duda. Poco antes de morir, escribió el documento ‘Resumen de intenciones y finalidades básicas para la Organization of Afro-American Unity’, organización que él mismo formó después de dejar la Nación del Islam (NI). En el texto, animaba a la creación de centros culturales en donde se hicieran talleres de escritura creativa.

El Black Arts Movement

Si hay que hablar de una de las mayores influencias que ha tenido Malcolm X en el arte, se tiene que hablar del Black Arts Movement (BAM). Este movimiento surgió con potencia entre los años 1965 y 1975, arraigado profundamente en el movimiento por los derechos civiles, en el movimiento del Black Power y, especialmente, en las ideas de Malcolm X y la NI, organización a la que Malcolm X perteneció la mayor parte de su carrera política. El arte que surgió de ella, principalmente literario pero también ligado a otras disciplinas, exploraba y definía la cultura afroamericana y su historia. Uno de los objetivos del BAM era precisamente que las personas negras comenzaran a identificarse culturalmente con África y sus raíces. En su manifiesto unían el activismo y el arte. Escritores, dramaturgos, poetas y otros artistas escribían dirigiéndose a las masas negras, sin necesidad de buscar la aprobación de la cultura blanca.

Una de las figuras más destacadas del BAM fue LeRoi James, conocido después como Amiri Baraka. En Harlem fundó el Black Arts Repertory Theatre/School y en 1969 escribió Black Magic Poetry 1961-1967, considerada una de las obras afroamericanas fundamentales de la década de los 60. Pero la labor del movimiento surge del taller de escritura Umbra, que le dio artistas e intelectuales, siempre con un contenido muy político. Sus miembros formaban parte de organizaciones como On Guard For Freedom (En Guardia por la Libertad), el Congress of Racial Equality (Congreso de Igualdad Racial) o el Revolutionary Action Movement (Movimiento de Acción Revolucionaria). Los poetas que formaron el BAM incluían a la poetisa Gwendolyn Brooks, premiada con el Pulitzer por su obra Annie Allen en el año 1950; el escritor Eldridge Cleaver, más tarde uno de los líderes del Partido de las Panteras Negras; o el poeta y cantante Gil-Scott Heron, considerado uno de los padrinos del hip-hop.

En el campo de la escultura, Barbara Chase-Riboud destaca con su movimiento a Malcolm X en 1969, en el que hace un homenaje a sus ideas. O la obra de la escultora y pintora Elizabeth Catlett del mismo año, Negro es Bello II, en la que se ven caras de hombres y mujeres afroamericanos envueltas en chapas del Partido de las Panteras Negras. La influencia fue mutua: algunos fundadores del partido, como Huey P. Newton y Bobby Seale, también escribían poesía.

“Si Malcolm hubiera sido saxofonista”

Uno de los campos artísticos más relevantes fue la música. Curtis Mayfield, cantante de soul rhythm’n’blues y funk, es un claro ejemplo. Marcado por los asesinatos de Malcolm X y de Martin Luther King Jr., Mayfield publica su primer disco en solitario, después de formas parte de The Impressions, bajo el título de Curtis. El LP está considerado una suerte de Sgt. Pepper’s, el mítico disco de The Beatles, del soul de los 70. Incluye la canción ‘We Are The People Who Are Darker Than Blue’, de título y letra basadas en un famoso discurso de Malcolm, Message to the Grassroots (Mensaje a las bases), y en su concepto de Revolución Negra.

Leon Thomas, el cantante de jazz de vanguardia, es otro ejemplo: grabó la canción ‘Malcolm se ha ido’ para el disco ‘Spiritis Known and Unkownva’, publicado el año 1969. El saxofonista, poeta y dramaturgo Archie Shepp evidenció la influencia que el activista había ejercido en su obra incluyendo el poema ‘Malcolm, Malcolm Semper Malcolm’ en su album ‘Fire Music’. Shepp iba más allá y establecía paralelismos entre las palabras de Malcolm y la música del saxofonista de jazz John Coltrane: “Hay una estrecha relación entre la música de Coltrane y el len guaje de Malcolm X, porque eran casi contemporaneos”. De hecho, Shepp comparaba la manera de hablar de uno con la manera de tocar del otro: “Si Coltrane hubiera sido orador, habría hablado más o menos como Malcolm. Y si Malcolm hubiera sido saxofonista, había tocado más o menos como Coltrane”.

Ya ha finales de los años 80, el activista continuaba inspirando a algunos músicos, pero en ese momento también a directores de cine, especialmente en el barrio de Brooklyn, ubicado en Nueva York. Los saxofonistas de jazz Steve Coleman y Branford Marsalis, junto con el cineasta Spike Lee, tenían una visión muy particular de lo que significaba en los EE UU el concepto de “raza”. Y también tenían muy claro que no querían diluir su arte para que fuera aceptado por la gente blanca. Estas ideas eran más militantes en ese contexto y en esa época. La forma en la que las expresaban artísticamente estaban, de nuevo, marcadas por Malcolm X y su manera de entender el mundo.

Dentro de este grupo de artistas surgió hasta una ópera basada en la vida y discursos de su inspirador: ‘X, The Life and Times of Malcolm X’. Con música y Anthony Davis y libreto de Thulani Davis, la obra se estrenó por primera vez en Filadelfia en 1985 y llegó al New York City Opera un año más tarde.

El compositor y trompetista de jazz Terence Blanchard había participado en las bandas sonoras de casi todas las películas de Spike Lee, incluída ‘Malcolm X’. El año 1993 publicó una obra sincera dedicada a él: ‘The Malcolm X Jazz Suite. Blanchard’ ofrecía un recorrido por la vida del líder afroamericano a través de once canciones. El LP incluía títulos como ‘Blues for Malcolm’, ‘The Nation’ (refiriéndose a la Nación del Islam), ‘Betty’s Theme’ (en alusión a la mujer de Malcolm, Betty Shabazz) o ‘Malcolm at place’.

Han pasado ya 50 años desde aquel trágico 21 de febrero. Pero las palabras de Malcolm X sobre “comenzar una revolución cultural que desadoctrine a todo un pueblo para acercarnos a nuestros hermanos y hermanas africanas” continúan bien presentes en la cultura popular norteamericana.

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